Elaboración de DUELOS. Cómo superar las pérdidas

 

Superación de pérdidas y elaboración del duelo

Cuando perdemos a un ser querido, ya sea por fallecimiento, divorcio, separación o ruptura, comienza un duro y difícil proceso de lucha con nosotros mismos hasta que llega un día en el que felizmente podemos recordar a esa persona con una sonrisa de agradecimiento.

Aceptar algunas realidades es doloroso, producen desazón, sufrimiento, irritación y enfado ya que sobrevienen de manera inesperada o sencillamente no son como deseábamos. Integrar el duelo es todo un proceso que tiene como intención reconocer el dolor que nos produce la pérdida.

Aceptar que nos duele, aceptar las ausencias, manifestar el dolor e iniciar el camino de regreso a la realidad y a nuestro propio orden de las cosas. Reacomodar todos aquellos asuntos que quedaron dispersos, resolver lo que queda pendiente, retomar los arraigos, llenando nuevamente los espacios que han quedado vacíos. Recordando lo vivido con esa persona, recordarlo dentro de nuestra existencia tal como fue mientras vivía, aceptando que ha muerto o se ha ido. Nos queda el tenerlo presente, en nuestro corazón, no lo que fue, sino lo que nos hizo ser.

¿Cuánto dura este proceso? la duración depende de nosotros mismos y el tiempo que dediquemos a la ACEPTACIÓN en lugar de resistirnos a ello. En algunos casos la resistencia a la aceptación puede enquistar este proceso durante años, y a veces, toda la vida.

Las preguntas y frases en forma de “¿por qué a mí?”, “¿en qué me he equivocado para llegar a esto?”, “la vida es injusta, no me lo merezco” y en general todas las que no tienen respuesta, pertenecen a las primeras etapas (negación e ira) y no tienen mucho sentido pasado un período de tiempo.

Fases para integrar el DUELO de manera sana: (Dra. E. Ross)

  • Negación y aislamiento: La negación nos permite amortiguar el dolor ante una noticia inesperada e impresionante; permite recobrarse. Es una defensa provisional y pronto será sustituida por una aceptación parcial: “no podemos mirar al sol todo el 
tiempo”.
  • Ira: La negación es sustituida por la rabia, la envidia y el resentimiento; surgen todos los por qué. Es una fase difícil de afrontar porque la ira se desplaza en todas direcciones, aún injustamente. Las quejas son continuas y suelen ir acompañadas de críticas de las personas más cercanas. Luego pueden responder con dolor y lágrimas, culpa o vergüenza y rencor. La familia y quienes los rodean no deben tomar esta ira como algo personal para no reaccionar en consecuencia con más ira, lo que fomentará la conducta hostil del doliente.
  • Pacto o negociación: Ante la dificultad de afrontar la difícil realidad, mas el enojo con la gente y con Dios, surge la fase de intentar llegar a un acuerdo para intentar superar la traumática vivencia.
  • Depresión: Cuando no se puede seguir negando la persona se debilita, adelgaza, aparecen otros síntomas y se verá invadida por una profunda tristeza. Es un estado, en general, temporario y preparatorio para la aceptación de la realidad en el que es contraproducente intentar animar al doliente y sugerirle mirar las cosas por el lado positivo. Esto significaría que no debería pensar en su duelo y sería absurdo decirle que no esté triste. Si se le permite expresar su dolor, le será más fácil la aceptación final y estará agradecido de que se lo acepte sin decirle constantemente que no esté triste. Es una etapa en la que se necesita mucha comunicación verbal, se tiene mucho para compartir. Tal vez se transmite más acariciando la mano o simplemente permaneciendo en silencio a su lado. Son momentos en los que la excesiva intervención de los que lo rodean para animarlo, le dificultarán su proceso de duelo.
  • Aceptación: Quien ha pasado por las etapas anteriores en las que pudo expresar sus sentimientos -su envidia por los que no sufren este dolor, la ira y la depresión- contemplará el próximo devenir con más tranquilidad. No hay que confundirse y creer que la aceptación es una etapa feliz: en un principio está casi desprovista de sentimientos. Comienza a sentirse una cierta paz, se puede estar bien solo o acompañado, no se tiene tanta necesidad de hablar del propio dolor… la vida se va imponiendo.
  • Esperanza: Es la que sostiene y da fortaleza al pensar que se puede estar mejor y se puede promover el deseo de que todo este dolor tenga algún sentido; permite poder sentir que la vida aún espera algo importante y trascendente de cada uno. Buscar y encontrar una misión que cumplir es un gran estímulo que alimenta la esperanza.

La elaboración del duelo es un proceso duro y complejo al que todos en alguna ocasión, a lo largo de la vida, nos vemos abocados. Lo más sano es tomar el control y decidir superarlo para afrontar la vida como nos merecemos y como merece ser vivida. La ACEPTACIÓN y la superación de los sentimientos negativos como la IRA y el RENCOR, aparecen como elementos claves del éxito.

Centro Madá Alcalá de Henares es un centro de psicoterapia cognitivo conductual, Mindfulness, Reiki y Crecimiento y Desarrollo Personal.

Los psicólogos del centro realizan psicoterapia individual, terapia familiar y terapia de pareja.

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